Esa gran tarea
Alinear deseo, pensamiento, sentimiento y acción en función de la paz y la abundancia. La Navidad, con su carga de buena energía, puede ayudarnos en esa gran tarea.
Capacidad de servicio
Preguntarme qué oportunidad, grande o pequeña, me ofrece esta Navidad para ejercitar mi capacidad de servicio.
Acumulación no es abundancia
Evitar que el verdadero sentido de la Navidad se distorsione con la pulsión de gastar para aliviar miedos e inseguridades. Acumulación no es abundancia.
Quienes me rodean
Aprovechar el espíritu navideño para poner en pausa el empeño en juzgar y clasificar a quienes me rodean.
La dirección correcta
Mantenerme avanzando en el camino, sin miedo, confiando en la estrella interior que, al igual que la de Belén, nos orienta en la dirección correcta.
Desear paz y prosperidad
En lugar de desear paz y prosperidad, reconocer que ellas ya existen en mi interior y que estoy en capacidad de disfrutarlas y compartirlas.





