Agradecer cada desafío
Agradecer cada desafío que este año me ofreció y lo que aprendí de ellos, dispuesto a hacerlo diferente en los días por venir.
Cuidar mi cuerpo
Cuidar mi cuerpo celebrando la Navidad sin excesos, pues mi espíritu merece una casa sólida donde morar.
En mi espíritu
Este diciembre celebraré la abundancia, sabiendo que ella no se encuentra en lo mucho ni en lo costoso que colocó sobre la mesa navideña, sino en mi espíritu.
Profundo agradecimiento
Al acercarse el nuevo año, acompañar cada deseo y cada propósito con un profundo agradecimiento por lo que tenemos y por lo que sabemos que vendrá.
Inspirarme en la humildad
Inspirarme en la humildad y sencillez del pesebre para hacer una lista de lo realmente importante y necesario para vivir en paz y con sentido de abundancia.
Perdonar con sencillez
Perdonar con sencillez y sin juzgar. Perdonar incluso cuando sintamos que la razón está de nuestro lado. Tal como hacía el Jesús cuyo nacimiento celebramos.




