Haz clic en el icono + para visualizar el resto del contenido.

Dejar ir para dar espacio a lo que llega

Ocurre algo: mientras más observadores nos volvemos de nuestros pensamientos, menos intervenimos en ellos. Y es que a medida que soltamos el control de nuestra mente y empezamos a estar más conscientes de lo que nos centra, de la presencia del alma en nosotros, también ocurrirá que las circunstancias externas nos mostrarán ese cambio (así como es nuestra vivencia interna así será el mundo externo). Esta semana pondremos atención a nuestro entorno, sin alejarnos de nosotros.

En cuanto a la idea del tiempo, esta tiene que ver con el deseo de tener las cosas resueltas, acabadas, sin necesidad de pasar por el proceso de la vivencia por miedo a ser principiantes, pues nos sentimos muy vulnerables al exponernos ante algo que en apariencia «no tenemos dominado». Sobre esto diré siempre que es en la experiencia donde más ganamos sabiduría; es el hacer lo que nos va a tornear y a preparar.

Los finales: recompensa a la quietud que hemos conquistado

Cuando vamos creando orden interno favorecemos nuestro ser poniendo en su lugar a la mente y su emocionalidad, de ahí que eso que nos inquieta empieza a estar menos presente en nuestro entorno. Es natural que en esos casos queramos volver al antiguo orden porque es lo conocido, pero el verdadero trabajo está en acompañar eso que se va, dejándolo ir, no haciendo nada a favor para que se quede, de modo que se cree el espacio para lo que también ha de llegar y ocupará espacio en nuestra vida.

Lo que se va no ha sido malo ni negativo, sólo estaba sostenido por una parte de nuestra mente, y esa necesidad de sostenerlo internamente hacía que lo persiguiéramos por fuera. La invitación es a que no nos abracemos a eso que se va; más bien abracémonos bien fuerte a nuestro interior y dejemos que lo que se está cayendo siga cayendo y que lo que se está yendo termine de irse, porque lo que está ocurriendo por fuera es algo que ya hemos trabajado por dentro.

De hecho, leamos las pérdidas como lo que son: ganancias, porque estamos dejando de invertir energía en aquello que no nutre nuestro ser. Solo con una conciencia diferente podemos acercarnos a personas y situaciones que representen esta nueva manera de tratarnos a nosotros mismos.

Para un trabajo más profundo es importante tomar en cuenta estos otros aspectos:

  • El trabajo de desprendimiento
  • Ser observadores del proceso sin tratar de comprender por qué
  • Estar atentos con las expectativas para no caer en la energía del miedo
  • El nuevo orden interno y sus consecuencias el nuevo orden externo
  • La manifestación de lo nuevo será tan rápida como nos animemos a decir adiós a lo que ya no es

El desarrollo de todas estas reflexiones pueden oírlo en este audio que comparto con los miembros de la Comunidad Bevione donde estoy compartiendo más contenido sobre el camino del silencio.

¿Aún no sabes de qué se trata la Comunidad? Es un espacio que he creado para apoyarte a conectar contigo mismo con el fin de que descubras, de manera consciente e intencionada, tu propósito de vida de modo que puedas vivir en un estado de bienestar integral.

En esta membresía comparto audios, meditaciones y lecciones que te ayudan a integrar mente/alma/espíritu para que potencies tu amor propio, pues este es el punto de partida para poder relacionarte armoniosamente con todo lo que te rodea.

Si quieres ahondar más en estos temas puedes suscribirte a la membresía de nuestra Comunidad y disfrutar de todos los contenidos.

<< La utilidad del enojoVive en paz, vive tu verdad >>