Sufrimos en las relaciones porque esperamos que estas (sean del tipo que sean) llenen nuestros vacíos y nos decepcionamos cuando no cumplen esa tarea que para nada les corresponde.
Sí, como lo acabas de leer: no es función de las relaciones resolver el trabajo que no hemos hecho en nosotros mismos. Pero… entonces, ¿para qué nos relacionamos? ¡Para conocernos mejor! Las otras personas nos van a ayudar a ver en nosotros aquello que por nuestra cuenta no podemos ver.