El discernimiento es esencial en el desarrollo de equilibrio. Ya no actuamos desde el impulso de la mente, sino que incluimos el alma en nuestras decisiones, en las acciones y en nuestra visión de la realidad. La meta es poder distinguir lo real de lo ilusorio, de la falso, de lo perecedero. En este tramo transitaremos el aprendizaje para discernir con claridad.