Muchas veces la herida del rechazo se disfraza de perfeccionismo o intelectualidad, pero detrás de esa personalidad que tratamos de imponer no hay más que juicios proyectados.
Muchas veces la herida del rechazo se disfraza de perfeccionismo o intelectualidad, pero detrás de esa personalidad que tratamos de imponer no hay más que juicios proyectados.