Varias veces al día, detengámonos, cerremos los ojos y sintamos cómo la vida se mueve en nosotros. La certeza y la esperanza no tardarán en florecer con esa sensación.
Varias veces al día, detengámonos, cerremos los ojos y sintamos cómo la vida se mueve en nosotros. La certeza y la esperanza no tardarán en florecer con esa sensación.