Siempre hay algo en nosotros que quiere florecer y, si comenzamos a negarlo, empieza a gritar.

Debemos empezar a asumir con prudencia la libertad que tenemos de cómo queremos vivir, tomar decisiones y animarnos a hacerlo con esa voluntad que vive en nosotros y que quiere lo mejor para nosotros.

El miedo a nuestra grandeza (que nos mantiene pequeños)

Intención de la semana Cómo desarmar nuestro miedo a brillar