¿Qué es realmente la abundancia? ¿Y que tiene que ver con el espíritu? Entre ambas, hay una conexión segura y no siempre es, necesariamente, la que esperas.

Para muchas personas, la búsqueda de la abundancia ha hecho que se encuentren con su espíritu. Películas, documentales o libros que hablan de las leyes universales y de tomar consciencia de ellas para gozar de los regalos del universo, ha provocado que, de una u otra manera, hayan despertado a la idea de que pertenecemos a un mundo más grande del que nuestra mente pueda comprender, el mundo de espíritu, que para nuestra mente racional aún encierra muchos misterios.

Al conectarnos con nuestro espíritu se manifiesta un cambio, no sólo en nuestra conciencia, sino también en nuestra vida diaria, en lo concreto.

Somos espíritu eterno, pero también hemos elegido vivir esta experiencia física como parte del viaje del alma.

Esto implica que reflejemos en nuestra vida cotidiana las cualidades de nuestro espíritu. Materializarlas para poder experimentarlas en este plano físico debería ser nuestra meta más elevada. Experimentar en nuestro día a día la paz, el amor, la armonía y también la abundancia.

Y para manifestar esas cualidades hay un paso definitivo: conectarnos con nuestro espíritu en el hacer diario.

No podemos experimentar paz, ni amor, ni abundancia si no damos la bienvenida al espíritu. Podemos intentarlo con muchas técnicas y conseguir experiencias similares, pero lo que es del espíritu, solo lo da el espíritu. Por eso, para experimentar abundancia, antes deberíamos preguntarnos si consideramos al espíritu en nuestras decisiones cotidianas.

Porque aún cuando hayamos atraído prosperidad económica, podemos estar muertos de miedo a perderlo todo, y esto nos lleva muy lejos de vivir en abundancia.

Este es el sentido de este aprendizaje: ir rompiendo las barreras por la cuales no estamos conectados con la abundancia, que es una de las cualidades del espíritu.

Tomado de: Abundancia, vivir sin miedo