Somos suficiente por ser quienes somos, no por lo que hayamos creído de nosotros, ni lo que hayamos aprendido, o lo que otros nos dijeron. Y uno de nuestros grandes desafíos es reconocer y aceptar que hemos nacido en el hogar correcto, que estamos viviendo la realidad que necesitamos vivir, y que tenemos todo lo suficiente para seguir creando una vida aún más amorosa.
Recuerda siempre: eres lo mejor que puedes ser hasta hoy y si algo no te gusta, siempre puedes volver a elegir.