La herida de la injusticia se refleja en la rigidez, la búsqueda de perfeccionismo y se manifiesta en el automaltrato. ¡Nada más terrible!

Esto deriva en que nos sintamos poco respetados, poco apreciados y que vayamos transformando nuestra personalidad a lo que creemos que quiere el mundo.

Esta semana, dediquémonos a revisar si algo de esto resuena con nosotros y pongamos manos a la obra para transformarlo.