Todos nacemos siendo libres, o por lo menos, libres de condicionamientos familiares heredados que podamos reconocer. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de condicionamientos? Sería todo aquello que sentimos hacer, pero no nos animamos o “no nos dejan”, y también, es todo lo que no sentimos hacer, pero nos vemos obligados a hacerlo para evitar el castigo que la mente nos ha hecho creer será más grave.

Como les decía, a veces no somos conscientes de esos condicionamientos heredados, por más que intentemos y creamos que estamos haciendo nuestro propio camino, surge algo que no nos deja avanzar. La solución a esto es entender que tenemos libertad y capacidad para usar esa libertad en nuestra capacidad de elegir. Somos poderosisimos en ese sentido, porque tenemos la posibilidad de autodeterminarnos y romper esos hechizos familiares. Salirnos de ese deseo consciente de caer bien, de pertenecer a nuestra familia, de que no nos excluyan o castiguen por “romper las reglas”.

La tarea es revisar hasta qué punto estamos siendo fieles a nuestra familia y hasta qué punto, a nuestra esencia; si estamos haciendo lo que sentimos hacer, no para revelarnos contra nadie, sino para ordenar la vida según nuestro propio criterio y animarnos a ser más auténticos.

La familia representa un modo de vivir, pero no mi verdad

Heredamos modos de vivir, no verdades. Que hayamos tenido “esos” padres, o hayamos nacido en “ese” lugar, o hayamos convivido con personas de determinada cultura, no significa que no podamos elegir algo diferente. Repito: tenemos la libertad de elegir cómo queremos vivir, esto es importante que lo recordemos y nos lo digamos a diario.

Pero, ¿cómo podríamos distinguir si estamos haciendo algo que obedece a nuestra alianza familiar y no a nuestro criterio? Muy fácil… no se siente en paz cuando lo hacemos. Cuando hacemos algo en función de nuestra propia verdad y se siente en paz, esto no tiene que ver con nuestra familia, aún cuando estemos haciendo lo mismo que nuestros padres, primos y tías…

No se trata de ser rebeldes ante los mandatos familiares o crear una revolución para salirse de la familia, sino de animarnos a hacer nuestro destino y eso siempre se va a mostrar con gozo en nuestro corazón.

Lo único que me pertenece es mi destino

No vamos a ser felices de ninguna de las maneras de los demás, sino a nuestra manera. De hecho, la felicidad es una experiencia individual que ocurre en nosotros cuando la personalidad se pone al servicio del alma, cuando logramos doblegar el ego ante la verdad y lo que sentimos es más importante que lo que racionalmente consideramos adecuado. De nuevo, es lo que se siente con gozo y en paz.

¡Pongámonos en marcha! Te propongo lo siguiente para evitar que las lealtades que tenemos con nuestra familia se manifiesten en lo que hacemos:

  1. Más que analizar lo que hemos recibido, identifiquemos lo que no es nuestro, sintiéndolo, para crear nuestro camino auténticamente.
  2. Identificar por qué no hemos hecho lo que sentimos, por qué no lo hicimos si lo queríamos hacer. Buscar la verdadera razón, no la excusa. Descubrir cuál es el temor.
  3. Observar qué estamos dispuestos a hacer por eso que hemos soñado y hemos postergado. La tarea es comenzar a hacerlo ahora y animarnos a tomar acción.
  4. Aprovechar todas las experiencias que la vida nos pone para encontrar en esa diferencia con el otro, lo que nos enriquece a cada uno.

Más recursos para seguir trabajando…

A continuación, comparto contigo una serie de clases, lecciones y conferencias que están disponibles para ti al suscribirte a la Comunidad, y que te ayudarán a complementar este tema:

Si quieres ahondar más en estos temas, puedes suscribirte a nuestra Comunidad y disfrutar de todos los contenidos.

¿Aún no sabes de qué se trata la Comunidad? Es un espacio de membresía que he creado para apoyarte a conectar contigo mismo con el fin de que descubras, de manera consciente e intencionada, tu propósito de vida de modo que puedas vivir en un estado de bienestar integral.

En esta membresía comparto audios, meditaciones y lecciones que te ayudan a integrar mente-alma-espíritu para que potencies tu amor propio, pues este es el punto de partida para poder relacionarte armoniosamente con todo lo que te rodea. Además, cada semana celebramos un encuentro en vivo que sirve para profundizar todas las lecciones, hacer preguntas e interactuar conmigo y otros miembros de la Comunidad.