Proyectar en el otro lo que imaginamos da paso a la ilusión, sin entender que esto nos aleja de ver lo que en realidad ocurre y de nuestro bienestar.
Cuando aprendemos a ver la realidad tal como se presenta podemos:
- Confiar más en nosotros mismos para evitar caer en la incredulidad.
- Entender que el alma siempre nos muestra la verdad y es nuestra decisión escucharla o no.
- Aceptar el dolor como parte de la vida, para no quedarnos en él.
- Reconocer que somos responsables de nuestro bienestar y felicidad.
- Aprender que el tiempo es un buen gestor para tomar mejores decisiones.
No olvides ponerte al día y complementar con las lecciones que semanalmente encuentras aquí.