Usualmente, cuando el tiempo lo permite, terminamos una de las jornadas de los Spiritual Boot Camp al lado del fuego. El fuego siempre libera, limpia, inspira. Hoy les compartiré lo que el fuego me enseñó.

Estábamos tratando de encenderlo y, luego de varios intentos, no teníamos éxito. Recordé lo que mi padre hacía para que las llamas tomaran fuerza. Había que soplar intensamente. Pero como ésta era una fogata, lo hicimos con cartones. Echamos viento hasta cansarnos pero el fuego no encendía. Hasta que, en el momento de dejamos de insistir, salieron las primeras llamaradas.

Entendí que la energía creadora funciona de la misma manera… porque en definitiva ¡es la misma energía! Cuando queremos encender algo nuevo en nuestra vida, debemos insistir, poner toda nuestra energía y empeño, pero sólo cuando soltamos podemos ver cómo se manifiesta.

Así como el fuego necesita de nuestra participación, pero no toma fuerzas hasta que dejamos de hacerlo, así debemos hacer todo lo posible si queremos algo, pero recordar que cuando ya estamos haciendo demasiado… es el momento de soltar.

Porque hay un tiempo para hacer y otro para dejar de hacer.

Primero hacemos nuestra parte y luego Dios completa la suya.

Extraído del libro “La vida en 5 minutos”

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