Pregunta:
¿Qué nos puedes decir sobre los ángeles y los espíritus guías? ¿Realmente existen?
Mabel
Respuesta:
Querida Mabel,
Voy a sintetizar mi visión a riesgo de errar por simpleza. Hay un mundo espiritual que es mucho más grande e interesante que el visible. Un mundo que no está lejos y que se manifiesta de muchas maneras en esta realidad física. En ese mundo invisible hay diferentes energías y entidades, formas espirituales con identidad propia que son lo que llamamos ángeles. Son energías con una inteligencia propia, autónomas, conectadas con una consciente muy clara, con algo para ofrecernos individualmente. Existen estas identidades no encarnadas, dispuestas en gran medida a guiarnos, a apoyarnos, y lo único que tenemos que hacer para experimentar su presencia es invocarlas. No importa los nombres que les demos o cómo los representamos mentalmente, lo cierto es que están allí para acompañarnos desde el amor y su luz.
Esas energías no deciden por nosotros ni nos conducen en una u otra dirección. Simplemente nos ayudan a encontrar nuestro propio camino. Nos dan, por decirlo así, el impulso que en determinado momento necesitamos para hacer lo que ya nuestra alma sabe que debe hacer.
Por ejemplo, no puedo pedir a mis ángeles que me consigan un trabajo, porque no depende de ese nivel de energías algo tan terrenal, pero si puedo pedirles que me den la claridad para darme cuenta de lo que valgo y merezco. Y luego, lo demás ocurre por consecuencia.
Creo que hemos, de alguna u otra manera, teatralizado tanto el mundo invisible que nos entretiene abundar sobre el, pero no sacamos provecho totalmente. Por eso, más allá de las imágenes que hayamos creado, hayamos visto o nos hayan contado, sintamos esas presencias y permitamos confiar en ellas aquello que por nuestra densidad física a veces no podemos comprender, ver o aclarar.
No necesitamos que la mente esté de acuerdo con sus razones, solo busquemos experimentarlas. La prueba la sentiremos y eso dejará a la mente en silencio para darle la bienvenida a esa forma de vida sutil que nunca estuvo ausente.