[vc_row][vc_column][vc_column_text]
Cuando damos lo que necesitamos
Pregunta:
No he logrado establecer una relación de pareja. Veo hacia atrás y me doy cuenta de que todos han tenido algo en común: son hombres inseguros y con ellos he actuado como una madre o cuidadora. Me alejo por completo de lo que conscientemente espero de una pareja. Quiero un hombre seguro de sí mismo, que tome decisiones, que sea independiente… pero atraigo lo contrario.
Clara
Respuesta:
Querida Clara,
Si atraes hombres que te buscan por tu rol de cuidadora deberías preguntarte qué consigues cumpliendo ese papel. No analizar a esos hombres, que es lo que generalmente tendemos a hacer. Allí encontrarás respuestas, pero no son las que necesitas. Sino poner la mirada en ti.
Si esas relaciones “llegan” hay algo en nosotros que está permitiendo que eso ocurra o que no ocurra algo diferente. ¿Qué consigues con ese rol? Quizás la respuesta más cierta sea: lo opuesto a lo que creo que deseo. ¿Qué pasaría si encontrarás a alguien que no necesite que lo cuides?
Hay allí algo asociado a tu valoración personal: “Soy valiosa si puedo proteger, o si puedo ayudar, o si puedo ser la mamá”. Tú sabes que quieres algo distinto, pero hay una vieja versión tuya que construyó esa forma de amar, y esa vieja versión no quiere detener la mirada sobre personas distintas.
Tienes miedo porque si te acercas a una persona que no te necesita de esa manera… ¿qué pasaría? No te sentirías valorada, y esa es una fuente enorme de dolor.
Insisto: no eres tú, en esencia, quien se comporta así. Es solo una versión de ti y, como tal, en tus manos está evolucionar hacia una forma de amor que no dependa de esa manera exagerada de dar y esperando con ello ser correspondida. De momento, date un tiempo para no poner atención en otras personas que no seas tu. Y cuando recuerdes todo lo que hacías por ellos, ahora haz lo mismo por ti.
Un hombre seguro, es posible que busque una mujer segura que se ocupe de ella tanto como de el. Pero que se ocupe de ella. El primer acto de amor es animarnos a amarnos. Y entiendo que esta tarea no tiene una agenda fija, pero si implica atendernos, escucharnos, ocuparnos de nosotros sin perdernos tanto en los demás. Esto no implica descuidar a los otros, sino encontrar equilibrio entre lo que te das y lo que compartes. Este equilibrio ocurre espontáneamente cuando comenzamos a ocuparnos de nosotros, porque es inmediato que queremos compartir nuestro bienestar. Pero la línea es difusa cuando nos ocupamos demasiado de los otros y espero sentirme pleno por eso, porque hay un punto en que nunca parece suficiente. No porque los demás nos pidan, sino porque nosotros no podemos de dejar de dar hasta sentirnos valiosos. Como ese sentimiento no depende de lo que hacemos con los otros sino con nosotros, nunca llega a sentirse. Y seguimos dando porque queremos sentirlo, y nos perdemos en esa carrera.
Estoy convencido que cuando estamos claros quienes somos, atraemos eso que somos. Pero cuando no lo sabemos, atraemos lo que no somos para darnos cuenta lo que no queremos, lo que no necesitamos, lo que no representa nuestra energía. Llego el momento de mirarte a ti, para que luego otros que vengan a compartir y sumar, también puedan mirarte.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]