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El perdón sanador
Pregunta:
Mi inquietud es acerca del perdón y el dolor. Muchas veces he creído perdonar a mi pareja, mi familia, mis amigos y luego se producen nuevas circunstancias que me muestran que, en realidad, no he perdonado. Me duele y me siento terrible. Trato de cambiar ese sentimiento, pero no lo he logrado aún. No me quiero mentir a mí misma diciéndome que perdoné, que olvidé, y no sentirlo realmente.
Carlos
Respuesta:
Querido Carlos,
Generalmente queremos perdonar porque ya no aguantamos más el dolor que nos produce nuestro propio juicio hacia la otra persona. Y si bien ese dolor perderá fuerzas al perdonar, el propósito no debería ser solo eso, sino animarnos a ver de otra manera lo sucedido.
Perdonar no tiene tanto que ver con lo que pasó, con lo que vivimos, sino con dejar de sostener esas expectativas que teníamos acerca de lo que debió pasar o de cómo debió ser el otro. No trates de cambiar el sentimiento. El sentimiento va a cambiar solo, naturalmente, cuando comiences a perdonar.
Si quienes no perdonan fuesen conscientes de todo el movimiento toxico que ocurre en su cuerpo, en nuestra energía, cuando no perdonamos, perdonarían por conveniencia. Pero no somos tan conscientes.
Lo fundamental es la honestidad de reconocer que somos los primeros actores de ese entorno tóxico, porque insistimos en juzgar cómo deberían haber sido las cosas. Se trata, ante todo, de reconocer con humildad que no tenemos el poder de decidir lo que las otras personas deben hacer y cuándo lo deben hacer.
No sufrimos por lo que nos hacen, sino por la manera en que reaccionamos o nos relacionamos con eso. Si me insultan y yo logro sentir compasión por esa persona que insulta, voy a sentir mucha paz y un corazón amplio. Pero puedo también comprimir mi corazón para provocar enojo. Yo decido; yo elijo qué tipo de experiencia quiero vivir.
Cuando entiendas que lo ocurrido tiene que ver más contigo que con las acciones de otros, allí vas a comenzar a deshacerte de la emoción, de tus sentimientos contrariados, que en realidad te están diciendo que vas por un camino equivocado. Una tentación es anestesiarte, que es una de las maneras más comunes, tratando de no sentir lo que en ese momento necesitamos experimentar emocionalmente. Y la otra es todo lo contrario: generar emociones más fuertes y dolorosas aún, situando la fuente del sufrimiento en otra situación o persona. Es una locura, pero es generalmente lo que hacemos. Por eso, no trates de modificar tus emociones, sino la razón de ellas. Perdonarlos es dejar de pretender que las cosas hubieran sucedido a tu manera o ellos hubieran actuado según tu punto de vista. La aceptación es el paso para dar. Esto no implica estar de acuerdo con lo que ocurrió, sino en dejar de insistir en lo que debería haber sido. Dejar pasar esos pensamientos, cuando lleguen, te irá liberando de lo que provocan esos sentimientos de malestar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]