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El silencio no es mudo

Pregunta:

Desde siempre he sido muy tímido. Decir lo que siento nunca me resulta fácil; a veces hasta me provoca pánico. Siempre he sido un hombre callado y la verdad esto no me parece que sea siempre bueno ni sano, por lo que me cuesta entender por qué recomiendas tanto el silencio.
Sergio

Respuesta:

Querido Sergio,
Guardar silencio no es cerrar la boca y mucho menos reprimir lo que nuestro corazón nos pide decir. Tampoco es parálisis o inacción. El silencio no significa ser pasivos ante el mundo. Al contrario, cuando se producen acciones extraordinarias, la persona generalmente ha tenido que atravesar un proceso de profundo silencio, de acallar todo lo que dicen o aconsejan otras voces, para escucharse a sí mismo y tomar decisiones.
Es así: el silencio no te enmudece. Podríamos decir que a través del silencio es posible encontrar y oír tu propia voz. Y cuando eso sucede, vences esas dificultades de comunicación de las que nos cuentas.
En el auténtico silencio nos conectamos con nuestros sentimientos, y eso es lo primero que necesitamos para luego poder expresarlos.
Tú sientes que hay mucho silencio en tu vida, y quizás es todo lo contrario: hay un gran ruido interno, una mezcla de ecos de tu propia historia, de miedos que te atenazan y te impiden abrirte al mundo.
Busca más espacios de silencio contigo, para escucharte, y podras ser menos silencioso para el mundo, expresando tu propia voz, que se sentirá más comoda. La timidez, suele simplemente ser un juicio que nosotros mismos nos hemos hecho sobre lo que vamos a expresar. Por eso callamos. Pero si hacemos silencio y aprendemos a escucharnos, sabremos diferenciar entre esas voces, cuál dice la verdad y la cuál nos cuenta solo historias. Lo sentirás, lo que te dices y no se siente en paz, no puede ser verdad.
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