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Sobre las ambiciones…

Pregunta:

Me considero un hombre ambicioso en todos los sentidos. Soy joven y siento que merezco alcanzar cosas muy buenas en todos los sentidos: en mi relación de pareja, en mi economía, en mi calidad de vida. ¿Hay algo malo en eso? A veces temo que tener tantas expectativas me acabe convirtiendo en un frustrado, en alguien infeliz…

Respuesta:

Las ambiciones en sí no tienen nada de malo; el problema es convertirnos en esclavos de unas expectativas que no necesariamente corresponden a nuestras auténticas necesidades, al punto de que nos impidan reconocer los dones que nos vaya deparando la vida, incluso algunos que pueden ser mucho mejores que esos con los que sueñas. ¿Y qué es eso que realmente necesitamos para ser muy felices, para sentirnos en medio de la abundancia? Si estás una noche perdido en un bosque, muerto de hambre y de frío y de soledad, y de pronto llegas a una casucha donde te abren la puerta, te dan un plato de sopa, te abrazan y te prestan una cama caliente… ¿Imaginas lo feliz y rico que te sentirías? Efectivamente tienes derecho a la prosperidad y a la felicidad en general, pero no permitas que su búsqueda se convierta en una trampa. Persigue tus objetivos, pero agradece cada día por lo bueno que tienes y por lo bueno que vendrá.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]