Decisiones no tan difíciles

Pregunta:

Tengo 43 años, un trabajo bueno, una hija de 18 años hermosa, y mucha gente alrededor mío que me ama. Soy una persona muy positiva, con un carácter alegre, y amo a la vida. Soy gay y tuve una relación de 11 años hasta que hace unos seis meses terminamos y hoy vivimos separadas. Con ella tuve momentos felices pero más momentos infelices. Es muy celosa, manipuladora, y yo siempre me la pasaba haciendo cosas para evitar peleas. Le daba la razón en todo para no oírla. Es una buena persona, solo que muy insegura. En el transcurso de mi separación me volví a encontrar con mi primera pareja, la cual dejé porque tenía 10 años menos que yo. Al volvernos a ver descubrimos que había sentimientos escondidos. Ella es como si fuera mi alma gemela, mi amiga, amante y compañera. Es una persona positiva y el amor que me ha brindado no lo sentí antes; es muy lindo, es puro, sincero y me hace sentir muy feliz. Ahora las dos me aman y quieren una vida conmigo. La “ex” sigue buscándome, ha cambiado mucho supuestamente y siento que le debo algo, pero al mismo tiempo no quiero dejar ir a mi amiga. Me siento triste y no puedo entregarme plenamente a ninguna. Además me siento mal pensando en las dos porque sé que no es justo para ninguna. Las tres somos buenas y merecemos ser felices. Por favor aconséjame. Tengo miedo a equivocarme, a dejar algo seguro por lo inseguro. Siento que esto me está haciendo daño mental y físicamente, estoy emocionalmente en una montaña rusa…

Respuesta:

Hay que elegir… sencillamente. Optar entre lo bueno y lo malo parece lo más fácil, pero no siempre elegimos lo bueno. Y cuando hablo de bueno y malo hablo de polaridades, es decir que tienes una persona que te comprende y otra que no. Yo cambiaría el eje desde donde decides. Hasta ahora la decisión está basada en lo que ellas son, en lo que ellas ofrecen, en lo que ellas han o no cambiado. Sería más fácil si te preguntas qué quieres tú de una relación. Tú has vivido con las dos, sabes cómo son, y ahora te toca decidir a ti no tanto a quién elegir, sino qué tipo de relación quieres para tu vida. Luego verás con claridad dónde ellas pueden o no ocupar un lugar. Y no necesariamente todo pasa por la exclusión de alguna. En el amor hay muchos formatos y no te estoy diciendo que tengas uno de tres, sino que si eliges a una, la otra puede permanecer de una forma distinta. Sé que es difícil, pero es posible. La sensación que tienes es que si eliges a una pierdes la otra, y quizás no debas perder. Debes priorizar la que tu corazón señala y dejar abiertas las puertas para que en algún momento la otra persona pueda ofrecerte su amistad y ocupar también un lugar especial en tu vida. En síntesis, la decisión será más fácil si pones en primer lugar lo que tú necesitas y deseas para tu vida.

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