[vc_row][vc_column][vc_column_text]
¿Por qué extrañamos a quien se fue?
Pregunta:
Mi esposa se fue hace un año y medio de casa y ya nos divorciamos, pero aun la extraño. Es como una adicción… no dejo de pensar en ella y me abruma esta situación.
Respuesta:
A menudo no encontramos las soluciones porque las buscamos en el lugar equivocado, fuera de nosotros mismos. Eso que llamamos “extrañar” nos exige un enorme gasto de energía en desear que esa persona esté cerca, en quejarnos porque no está, en imaginar que podría volver, en intentar revivir lo ya vivido, y nos distrae de nuestra vida aquí y ahora. Lo natural es que cuando alguien se va haya una etapa que llamamos duelo, en la que nos vamos adaptando a su ausencia. Las rutinas cambian, la cama se siente vacía y vienen unos días sin poder dormir cómodos o tranquilos porque estábamos acostumbrados a su olor y a su presencia. Pero cuando pasa tanto tiempo y la adicción, como tú bien la llamas, va creciendo, en realidad no extrañamos a la persona. Lo que extrañas es aquello que esa persona te daba y que tú crees que no puedes darte. Por ejemplo, si se va de nuestra vida alguien que nos valoraba, lo que extrañamos es ese valor que nos ofrecía. Entonces nos sentiremos poco valiosos y creeremos que es necesario que esa persona regrese para recuperar nuestra imagen perdida. Tomar consciencia de esa gran diferencia entre lo que una persona es y lo que recibimos de ella, es ya un primer paso para descubrir que eso que necesitamos ya está en nosotros.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]