Cuando somos felices por algo que nos está sucediendo, sucede que inmediatamente comenzamos a experimentar la dualidad, sintiendo miedo al pensar que eso que nos ocurrió no volverá a suceder y tratando de amarrarnos a lo que aparentemente nos trajo felicidad, especialmente si es una persona.

Y en eso andamos. Conquistando y perdiendo. Entre la paz y la guerra interior. ¿Cómo podríamos comenzar a hacer más duraderos nuestros estados de bienestar? Comenzando a tomar decisiones desde nuestra intuición. Esta es la guía del espíritu que va más allá de las buenas ideas del ego.

La intuición es el sexto sentido que todos tenemos disponible y que aparece naturalmente cuando quitamos un poco de atención a los otros cinco. Dejarnos guiar por la intuición es permitir que la energía tome control de nuestra vida, de lo que nosotros no podamos controlar.

A medida que vamos conectándonos con la guía interior, aparecen las respuestas que necesitamos para comprender y atraemos a las personas y a las circunstancias que colaboran con nuestro camino de evolución, sin tener que manipular nada ni a nadie.

No, no es difícil. Requiere de nuestra disciplina y voluntad en la práctica de la meditación.

Tomemos dos o tres momentos al día para callarnos, apagar el ruido externo, sentarnos, desconectarnos y escuchar nuestra mente.

No es necesario que empleemos técnicas si no las conocemos. Solamente le pongamos un poco de silencio al día y naturalmente comenzaremos a apagar los cinco sentidos para que el sexto aparezca.

El premio de este mínimo esfuerzo es prolongar nuestros estados de paz y felicidad, tomando decisiones que favorezcan a expandir ambas en nuestra vida cotidiana.

Vale la pena. Así podremos decidir conscientemente quién tenemos a cargo de nuestra vida: Dios o el ego.

Tomado de: Aceptación. Vivir en Paz