[vc_row][vc_column][vc_column_text]Si bien las relaciones son la escuela del amor, donde aprendemos a amar y a sortear las dificultades que lo impiden, no por esto deben ser de sacrificio.
Si nos sacrificamos para amar, es posible que estemos actuando la versión del amor que hemos aprendido, pero no estemos en contacto con el amor de verdad.
En las relaciones es necesario hacer renuncias, pero estas nos llevarán a sentir mayor bienestar y abrirnos a una posibilidad más elevada de amor que vamos a compartir.
Para permitir que el amor florezca en una relación, es necesario que el ego renuncie a dos de sus argumentos favoritos de existencia: la necesidad de tener razón y la búsqueda continúa del placer.
Cuando estas son las metas de una relación, no dejamos lugar para el amor. Si he llegado hasta ti porque puedes suplirme de lo que necesito y pienso que tú me lo puedes ofrecer, no demoraremos en crear caos. Primero, porque nada será suficiente. Y luego, porque en
algún momento tu me cobrarás lo que has hecho por mí.
Gratificación instantánea, ya sea emocional, sexual o intelectual, suele ser el propósito por el que nos unimos en la vida. Y por el que finalmente nos desunimos en caos.
Sin duda, el fuego que mantiene viva una relación es el amor que la sostiene.
Tenemos la creencia de que el sexo es el pilar más importante que sostiene las relaciones, pero no es más que una exageración del ego.
Sin dudas, el sexo es un pilar importante, pero la base que lo sostiene es el
amor. Quizás esta sea la razón por la que muchas veces el sexo termina siendo una experiencia aburrida en las parejas hasta que el placer mismo desaparece. Sucede que se ha quedado sin la base que lo sostenía.
Y no estoy diciendo que el sexo sin amor es malo o es bueno, simplemente es vacío. Y lo que está vacío termina haciendo ruido pidiendo ser llenado. Y el ruido se siente con reclamos, enojos o infidelidades, buscando sentir con otro lo que no puedo sentir contigo, pensando que lo que nos falta es mejorar nuestra sexualidad, cuando quizás lo que no hemos aprendido es a permitir que el amor fluya más fácilmente en la pareja.
El amor le da sentido al sexo. Y no solamente el amor que puedo dar, sino el que me doy. Para tener una vida sexual sana y disfrutar de ella, necesitamos una buena dosis de amor propio. Si no tenemos autoestima suficiente, tampoco nos sentiremos suficientes para recibir placer de nuestra pareja.
TOMADO DEL LIBRO: RELACIONES.
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