Quiero dirección en mi vida.

P: Desde que emigré me encuentro en una situación muy poco conocida. Soy profesional universitario, tengo 58 años y he trabajado desde que tenía 13. Actualmente no estoy siendo productivo, no tengo metas profesionales y no logro conseguir algo que me agrade. Mi currículo no ha tenido mucha aceptación. He podido permanecer en esta situación por el apoyo de mis hijos y algo por mis ahorros. No he logrado vender ninguno de los bienes que me quedaban en mi país y me siento un poco a la deriva. No es lo que esperaba. Siento que pasan los años y no logro concretar ningún proyecto, sea cual sea que emprenda, y además no he encontrado ninguna pareja. ¿Me ayudas a comprender?

R: La vida siempre nos está dando. Siempre nos está ofreciendo algo. Cuando pensamos que no es así, es porque estamos distraídos esperando lo que nosotros creemos que la vida debe darnos y nos perdemos de lo que hay. Las expectativas suelen cegar nuestra relación con la realidad. La vida siempre va a estar compensándonos. Si vemos un vacío es porque nos hemos quedado mirando un lugar que no es el que la vida nos invita a mirar. 

En este sentido casi parece que has estado muy ocupada en hacer las cosas bien, en estar pendiente de los demás, en asumir responsabilidades… y eso estuvo muy bien porque es lo que pudiste y supiste hacer en ese momento. Pero ya asomándote a los 60 años, la vida te está pidiendo que te ocupes de otras cosas que no habías considerado, como por ejemplo tus relaciones familiares. Tus hijos te ayudan y está muy bien. Tú lo vives como un error o un inconveniente, y realmente no es así. Si tus hijos lo pueden hacer y tú puedes recibirlo, está muy bien. Ellos tuvieron otro tiempo donde recibieron mucho de ti. Esa es la primera razón, quizás, de por qué sientes que la vida no te está dando.

Y en cuanto a la pareja… deja de buscar tanto. Deja que alguien te encuentre, alguien que probablemente está necesitando una mujer tranquila, no necesariamente una mujer independiente. Quizás alguien a quien poder acompañar y querer. Me parece que la vida en este momento está siendo un buen cómplice de tu alma y te está invitando a que te serenes para que ocurra lo mejor y lo nuevo.