Por nuestras creencias, tan atadas a lo que vemos y no tanto a lo que sentimos, así como a las polaridades y los extremos, nos resulta difícil encontrar el punto donde lo masculino y lo femenino se integran. Este es una “darse cuenta” pendiente en nosotros, los seres humanos de este tiempo, en este planeta. Y muchas desilusiones, angustias y tristezas son una manera de ponerlo en evidencia.
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