Aceptar no es estar de acuerdo con lo que no nos gusta.

Aceptar no es mostrar debilidad ni mediocridad.

Aceptar es tomar la realidad tal y como se presenta.

Y esto no está mal, nada mal… ¿Sabes por qué? Porque son muchos los beneficios de la aceptación:

Como un recurso del alma para darle sentido a lo que racionalmente no podemos entender
Como una vía para solucionar problemas
Como un medio para integrar emociones suprimidas y reprimidas
Como una manera para gestionar el estrés y el enojo
Como una forma para soltar y dejar ir
Como la clave para trabajar principios y finales