Nuestro ego siempre está tratando de controlar a algo o alguien. Puede ser a una persona en nuestra vida, una situación o nuestro propio comportamiento. Pero allí donde el ego se asoma para ejercer control, nuestra serenidad desaparece.
Cuando nos encaprichamos con cambiar algo o alguien, el ego se apodera de nosotros y nos aleja del equilibrio. Así que al sentir un deseo muy fuerte por tener la razón o ejercer nuestra voluntad, preguntémonos: ¿a qué me estoy resistiendo? Al identificar esa fijación, será más fácil dejarla ir.
Esto es lo que estaremos explorando con el apoyo del libro “Aceptación”.









