Se podría decir que en todo lo que nos pasa a diario, el cuerpo suele resultar el peor parado. Lo culpamos y maltratamos bajo la creencia de que es lo que nos impide vivir como queremos.
Y a esa dinámica de autodestrucción, sólo la podemos combatir aprendiendo a ser más compasivos y amables con nosotros mismos. Revisando nuestros juicios y evitando reflejar experiencias pasadas en nuestro presente.













