Pregunta:

En estos momentos quisiera cambiar de empleo, mudarme, hacer algo nuevo, renovarme. Por eso empecé una rutina de ejercicios, comer mejor, pensar más positivo, elevar mi energía, meditar. En verdad quiero trabajar en mis proyectos. Tengo mi pareja que apenas lo estoy comprendiendo. Llevamos 12 años…

 

Bevione:  Interesante ¿no? A veces esto que creemos que sabemos de otra persona con tantos  años juntos y aún intentando hacer el trabajo de poder comprender al otro —que no es entender. Comprender es más profundo: El comprender es entender lo que al otro le pasa sin necesidad de intentar que el otro cambie. Y eso sí toma tiempo, porque debemos salirnos de nuestras agendas y permitir que el otro sea como es.

 

P: Ya he optado por dejar que tome sus propias iniciativas…

 

B: Eso significa que antes no lo intentabas. Y esto lo digo porque, de alguna forma, cuando ustedes me escriben yo pongo en voz alta lo que ustedes se dicen bajito —pero no se pueden escuchar.  Y lo que hago simplemente es poner en evidencia eso que, muchas veces, es la razón de los conflictos: Significa que por 12 años has tratado que él o que sus iniciativas se parezcan a lo que tú esperabas de él y, al fin, lo has soltado.

 

P: …no sé si será egoísmo mío,  pero ya pienso en lo que debo hacer yo.

 

B:   Me parece muy bien y esto nunca es egoísmo. Egoísmo es cuando pienso solamente en mí. Pero, en este mundo de polaridades y de extremos, muchas veces creemos que “o pensamos en el otro o pensamos en nosotros”. Que si pensamos en nosotros vamos a abandonar a los otros y que si estamos pendientes de los otros nos vamos a abandonar a nosotros.

Y en realidad, nuestro destino está creado para que tengamos lugar para nosotros y para los demás. No para todos, pero más que para nosotros. Y a eso, el corazón lo va sintiendo. Pero no por estar pendiente de los otros me voy a abandonar. No por estar pendiente de mi voy a abandonar a otros, porque esto es lo que leo: “pienso que eso puede ser egoísmo”, pero nunca lo será. Egoísmo sería si tú nunca más te ocuparas de los demás y sólo te ocuparas de ti. Y creo que esto angustiara tanto a cualquier persona… Ninguna persona egoísta es feliz y la ausencia de felicidad siempre nos va a llevar a buscar un cambio.  Es decir que, de todas maneras, aunque fuéramos egoístas, ocupándonos solamente de nosotros, eso tendría un límite porque el mismo cuerpo de encargaría de hacernos saber que tenemos que volver a compartir e igualmente el cuerpo pone un limite cuando estamos ocupándonos demasiado de los demás.  Nos ocupamos demasiado de los demás, pero no somos felices. Entonces, el cuerpo nos está indicando con sus emociones que es tiempo también de incluirnos, de compensar. Un poco para el otro, un poco para mí.

 

P: Y ahora mismo quiero saber cómo hacer realidad mis proyectos. Vivo en un país lejos del mío. Tengo un empleo acomodado que me da para vivir sencillamente. Tengo bajo mi responsabilidad un hijo estudiante. Mi pareja no tiene hijos. Busco esa luz para empezar y poder volver a mi tierra, que es mi mayor anhelo. Pensar el bien y manifestar el bien. Soy campesina y me llama el campo. Lo extraño muchísimo junto a toda mi gente. Hay tanto por hacer allí.

 
B:  Hay algunos detalles aquí para que empieces a tener en cuenta. Generalmente, cuando nos hemos abandonado —y no significa que sea tan evidente— el ocuparnos de los demás, mucho más de los demás o mucho más de lo que nos corresponde, hace que nos abandonemos sin que esto se parezca a un abandono. Pero, luego, cuando se da vuelta a la tortilla y nos damos cuenta de que nos habíamos abandonado, queremos hacer lo opuesto, abandonarlo todo y ocuparnos de nosotros. Y creo que estás parada en ese lugar, donde te estás comenzando a descubrir y te dan muchas ganas de soltarlo todo y volver a lo más conocido —lo más conocido es el campo, tus raíces, tu gente.  Esto no significa que sea auténtico en ti, que realmente sea lo que te gusta. Pero en este momento, esa ilusión está solamente marcándote lo mejor conocido o lo más cercano que tuviste contigo cuando en algún momento de tu vida lo tuviste —quizá sea en tu infancia.

Entonces, mi sugerencia obvia es busca el camino del medio. No te deshagas de nada, pero empieza poco a poco a ocuparte más de ti, que creo que es lo que estás haciendo y me lo has marcado. Pero ocuparte de ti no significa hacer cosas que te hagan bien solamente que está muy bien: Meditar, cuidar tu dieta, poco a poco ir ocupándote de que tu entorno se vaya aclarando, se vaya limpiando, se parezca más a ti.  Pero hay una parte más profunda que es atendernos internamente: Las respuestas a preguntas como ¿Qué es lo que realmente necesito? ¿Qué es lo que ya no quiero en mi vida? ¿Qué es lo que sí quiero en mi vida? ¿Qué es lo que me pesa?

Formularnos estas preguntas es tan importante como comer bien, como alimentarnos mejor, como hacer ejercicios.  Entonces, creo que estás en ese momento de buscar tu punto medio y en esa búsqueda del punto medio también buscarte más dentro de ti.

Siento que estás determinada y eventualmente ocurrirá lo mejor que tenga que ocurrir si te empiezas a ocupar de ti. Se abrirán los caminos para regresar al campo o a tu país o simplemente empezarás a estar tan contenta en donde estás.

Realmente no necesitamos más de lo que nos está pasando. Que nos gustaría cosas nuevas ¡claro que sí!. Pero no nos perdamos el presente por empezar a buscar lo que creemos necesitar.

En mi experiencia —y lo que he visto acerca de cómo funcionamos— cuando  dejamos todo para buscar lo que necesitamos -y conseguimos lo que necesitamos-  nos damos cuenta de que lo que necesitábamos tampoco era tan importante.

Entonces no sueltes nada. Empieza simplemente a ocupar más espacio tú en tu vida,       ocupándote más de tu mundo interno.  Si hubiera palabras para definir esto te diría que no solamente sea rutina de ejercicios y meditar y demás, sino empezar a tener una vida que se parezca a ti, en todo sentido.

Si haces esto, te aseguro que los caminos se van a aclarar por dentro y —evidente e indiscutiblemente— se van a aclarar por fuera porque no hay forma que lo que pase afuera no se parezca a lo que esté pasando adentro.  Nunca he conocido, al menos en este planeta, un caso donde lo que está afuera sea diferente a lo que estamos viviendo por dentro.