Se dice fácil, «vivir en la zona», y lo es. Una de las claves para lograrlo es comprender tu relación con el miedo.

Vivir en La Zona es vivir en armonía con la realidad entendiendo que nada amenaza la paz, excepto tus pensamientos. Es permanecer en estado de bienestar más allá de las situaciones o personas a tu alrededor.

Estás fuera de La Zona cuando pierdes la conciencia de quién realmente eres. Y con ello, pierdes la posibilidad de usar tus poderes naturales para crear bienestar. Vives en una prisión, con la luz apagada y sin saber dónde estás. En consecuencia, sientes miedo.

Pero, ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Y cómo puedes hacer para Vivir en la Zona?

Una de las claves está en comprender tu relación con el miedo.

Por ejemplo, la depresión contiene la mayor cantidad de miedo que puedes experimentar. Cuando ésta ocurra, sabrás que has llegado al fondo y lo que queda es dar el primer paso de regreso.

Luego están la rabia o la cólera, que nos recuerdan que estamos presos en nuestras razones y no estamos dispuestos a conceder ningún espacio para un pensamiento diferente, manteniéndonos en el temor.

Si nos alejamos del miedo, podemos comenzar a establecer opciones y, al menos, podemos poner en duda aquello que estamos percibiendo. Seguimos dejando atrás el miedo, pero aún no estamos en La Zona cuando, aunque comenzamos a verlo de otra manera, insistimos en cambiar el mundo allá afuera.

El último paso para entrar en La Zona se parecerá al aburrimiento. Ya lo habremos probado todo para cambiar a las personas y nuestras circunstancias, pero el resultado habrá sido perecedero o ninguno. Aburridos de tener estrategias que fracasan, entraremos en La Zona.

Y para lograrlo, deberemos estar al menos satisfechos con lo que nos está pasando. Ciertas veces confundirás la responsabilidad con la culpa, y si bien dejas de apuntar fuera de ti, ahora usas el miedo en tu contra.

Para vivir en La Zona no puedes negociar con el miedo, sino que tienes que renunciar a él. El sentirse satisfecho con lo que pasó, entendiendo que no podría haber sido de otra manera, te permitirá volver a elegir responsablemente y, esta vez, decidirás a tu favor.

La línea de la satisfacción es la misma que la del perdón y la de la aceptación. Sólo a través de estos podemos comenzar a vivir en La Zona.

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52 semanas para vivir en la zona