Pregunta: Tengo 25 años y normalmente soy la psicóloga de mis amigas, pero en este momento tengo dos situaciones en las cuales necesito una guía. Tal vez y tengas mil correos como este, pero me gustaría que me ayudaras. Tengo una relación con un joven de 24 años. Nos conocemos desde aún más jóvenes. Al principio era todo inestable, pero, eventualmente, todo fluyó y logramos concretar una relación de tres años. Él es una persona muy centrada y con muchas responsabilidades laborales, por lo que muchas veces erróneamente me adaptaba a su agenda y sus necesidades, algunas veces dejando de lado las mías. Fue una relación con altas y bajas, pero considero que basada en el respeto. Luego, en mayo de este año, decide cortar la relación aun aduciendo que soy una persona con la que se veía en un futuro para formar una familia. Pero yo lo celaba y buscaba en sus redes sociales qué hacía y qué no. Una cosa me llevó a otra, por la que terminamos.

JB: Veo que ya estás empezando a entender qué pudo haber pasado, aunque sigue siendo tu versión. Nadie es tan sensible como para escuchar el alma e irse. Poca gente, hasta donde he visto, siente que debe irse porque completó el proceso. Generalmente, cuando alguien se va de una relación, tiene más que ver con el ego y los miedos, sobre todo en estas primeras etapas. Te diría que, o se cansó o se asustó. Por lo cual la historia narrada sería, más o menos, la siguiente: “Es-taba en una relación con una persona con la que poco a poco nos fuimos conociendo, pero de pronto la empecé a celar y la empecé a perseguir, se asustó, se cansó y se fue”.

P: Desde ese entonces fue un caos, la comunicación disminuyó, pero no se cortó del todo, fue sólo por un par de meses. Actualmente ya nos llevamos mejor, me ayuda en cada cosa que puede, no hay peleas. Pero, de igual forma, siento que él no concreta o no toma esta iniciativa. Estoy trabajando en mí. Ahora me siento en mucha más calma, mucho más consciente de mis acciones. Y sé que debo activar mi receptividad femenina y no cargar la relación, pero no sé por dónde empezar o cómo debo actuar o si plantearle la situación.

JB: Observa esto: Por un lado, dices ¨quiero empezar a ocupar más de mí” pero en la estrategia estás buscando qué hacer con él. Y eso nos pasa mucho y por eso es bueno contarlo y aclarar-nos. Si quieres soltar, no mires más al que quieres soltar. Yo no puedo de tratar de hacer algo que, al hacerlo, sea exactamente opuesto a lo que quiero hacer. Es decir, si quieres realmente empezar a ocuparte de ti, ocúpate de ti y deja de ocuparte de él. Eso va a hacer que, al ocuparte de ti, lo sueltes a él, espontáneamente, espontáneamente, sin tener que forzar la situación.
Quizás puedas comenzar por soltar las expectativas que tienes hacia él. ¿Por qué? Porque es allí donde seguramente está el miedo que hace que tú actúes así. El miedo dice que, si lo sueltas, es posible que se olvide de ti. Entonces, claro, cuesta soltar algo cuando el soltar lo estamos haciendo no para, de verdad, dejar ir a la persona sino para ver si al soltarlo le llamamos la atención y la persona se queda. Por debajo hay una la línea más fina escrita por el miedo que dice que debes soltarlo como estrategia para tenerlo. ¡Que debes soltarlo como estrategia para tenerlo…!

P: Ya que hasta ahora es que hemos logrado llevarnos bien nuevamente y no quisiera volver a mi primera ansiedad por tener una relación. Siento que está muy seguro de mí, pero tampoco quisiera pasar tanto tiempo …

JB: Yo creo que hay demasiada mente involucrada. Mira, las relaciones tienen que ver mucho más con la sensibilidad, que es la que estás intentando descubrir y despertar en ti, que en las estrategias. Una relación que requiere estrategias es entre dos países, entre dos empresas, entre dos socios comerciales. Pero cuando estás involucrada en una relación en la que intentas que fluya el amor, este amor que estamos buscando cuando estamos en una relación de pareja, no podemos tener estrategias. Porque las estrategias son del ego y el ego no conoce el amor. El ego conoce eso, la manipulación, la herida, el dolor, escape, el me quedo…la estrategia. Y eso lo has hecho ya y no te funcionó. Te diría con respecto a esta primera pregunta: ocúpate de ti. Y te voy a decir algo más, que no debería decirte porque tu mente la podría tomar como una estrategia. La razón por la que él tomó distancia es porque lo perseguías de alguna manera, lo celabas y le dabas seguimiento por las redes sociales. En la medida que te ocupes de ti, es posible que él se vuelva a encantar de ti. Porque lo que quiere es que lo dejes de cargar a él para que te ocupes de ti. Entonces ocuparte de ti va a tener dos sentidos muy buenos. El primero es que vas a empezar a darte aquello que le estás pidiendo a él, que es cuidado, atención y compromiso. Y segundo, lo más probable es que él pueda disfrutar estar contigo porque por fin vas a dejar de cargarlo con todas estas cargas que tú misma reconoces le has puesto, que es la razón por la que él se quiere ir o no se ha ido, pero ha terminado de irse, pero tiene la maleta lista por las dudas.

P: Por otra parte, tengo una situación profesional que ya no me llena. Estudié logística y negocios y lo único que me apasionó fue coordinar, organizar y demás, pero no los temas en sí. No sé si es el rubro de la empresa en el que estoy, pero luego de 3 años me encuentro haciendo exactamente lo mismo, completamente aburrida, no muy bien pagada. Siempre me ha llamado la atención el estilo de vida saludable, hacer ejercicios y demás. Pero no logro estar clara que hacer y me quedo en ideas. Incluso cuando aplico a las entrevistas y preguntan a qué tipo de vacantes aspiro, me cuesta definir cuáles son.

JB: Esta situación se parece un poco a lo que te está pasando con la persona: estás enredada porque miras más hacia afuera que a ti. Y cuando uno está enredado, lo que tiende es a caerse o, al menos, a marearse. Y estás mareada profesionalmente y con la pareja, porque aún no te estás ocupando de ti. Fíjate, ni siquiera sabrías qué pedir cuando te dicen: “¿en qué te podemos ayudar?, ¿qué es lo que quieres hacer?”.
Basada en la primera respuesta con respecto a lo de tu pareja, empieza a ocuparte de ti de verdad. Pero no en cuanto a la pareja o a la relación de pareja. Empieza a preocuparte de ti, de tu destino personal, qué es lo que quieres hacer o no de tu vida. Ocúpate de ti y descarga la ansiedad que tienes, que no es mala porque puede ser muy productiva para crear (dejar de pensar tanto en tu pareja te va a dejar un montón de tiempo libre y creativo). Entonces, empieza a dedicarte a ver qué puedes hacer, empieza a probar, prueba y error siempre ayuda. No dejes tu trabajo. Comienza a dedicar el tiempo extra y tu energía a eso que ya identificas que te gusta y te aseguro que, cuando encuentres la veta, lo que te gusta hacer, naturalmente vas a ir a crear esa oportunidad nueva. Esta manera que tienes de buscar las cosas por fuera, hace que lo que te gusta lo estés buscando en un formato de profesión o trabajo, y quizás aún no hay uno tan parecido a tu talento y debes crearlo desde cero. Esa oportunidad nueva posiblemente se manifieste antes de lo que tú piensas. Y le vas a regalar a tu pareja una mujer íntegra, amorosa, porque lo vas a tratar muy bien y porque vas a estar haciendo lo que quieres, dispuesta a comenzar un camino sin pedir tanto y empezando a dar.