El bienestar es inevitable para el universo, somos nosotros quienes lo evitamos. Es decir, sentirte bien es una decisión que forma parte de tu responsabilidad.

Si quieres vivir en paz, debes renunciar a que tus razones sean aceptadas. Sin duda, en las relaciones humanas debes aspirar al respeto de tus ideas, pero no necesariamente a la aprobación.

En la mañana, observa qué piensas de ti, de la gente con la que te encontrarás, del trabajo, de las actividades del día y de cómo terminarán. En esos primeros minutos estás escribiendo el guión que luego interpretarás.

La generosidad es la llave de la plenitud. Cuando sientas que por algún motivo te has desconectado de la abundancia, pon en acción tu generosidad a través del servicio.

Cuando tus razones son amorosas, no necesitas defenderlas. El enojo llega cuando tratas de justificar aquellas razones que defienden tus miedos, tus inseguridades o tus mentiras.

En realidad, aquello que admiras en los demás es parte de ti. Pero fue necesario que llegara alguien para mostrártelo.

Las creencias le ponen un precio a las cosas o a las personas, que es el que finalmente pagarás. Lo que piensas que te costará; ese será tu pago.

Al respirar conscientemente, estás haciendo un espacio entre tus viejos pensamientos para permitir que una energía mayor sea parte de ellos. Al respirar, permites que tus pensamientos cambien, elevas tu vibración y, en consecuencia, te sientes pleno hasta alcanzar la paz.

El ego ha creado estrategias para llevarte al pasado y proyectar sus consecuencias en el futuro. Pero todo se desarma en el momento en que usas el tercer elemento del tiempo que él parece esconder: el presente.

Sí, es necesario que escuches lo que tu ego te dice, pero no es necesario que lo tomes como verdad única. El ego tratará de advertirte lo que es mejor para ti, pero ese juicio se basará en tus miedos. Hay una parte de ti que tiene acceso a una mejor respuesta y esta es de fácil acceso. Has silencio y escucha tu espíritu.

Anímate a desafiar tu lógica con una respuesta que se sienta bien, aunque no sea la más cómoda.
Si quieres paz, no puedes abrigar resentimientos. Es necesario que te des cuenta de esto, porque hasta hoy has pensando que el mantener ese resentimiento te llevaría a encontrar la paz, porque te mantendría alejado de lo que considerabas podía hacerte daño. No te traiciones con resentimientos por los demás, porque eres tú quien sufre los resultados de ese ataque.

Ante cada pensamiento de preocupación, a cada instante de inquietud y ansiedad, permítete recordar quién eres.

Bendecir es aceptar que la grandeza que vive en ti, también está presente en los demás. Y para lograrlo, no debes esforzarte, sino animarte a ver más allá de los errores que la persona estuviera cometiendo, para reconocer su santidad.

¿Qué piensas de tu cuerpo? Si escuchas lo que dices de él y cómo lo describes, quizás te sorprendas al escuchar que la relación con tu cuerpo no es precisamente de amor.

Cuando te preguntes por qué la abundancia no es parte de tu realidad, cuestiónate en qué conflicto has puesto tu atención y allí tendrás claramente la respuesta.

El tiempo es uno de los recursos favoritos del ego para distraerte del único momento donde todo está bien y encuentras la paz: éste, ahora.

¿Cómo podrás reconocer que te fuiste del presente? Perderás la paz.

Si buscas maestros que te iluminen y te abran paso hacia una vida espiritual, con mirar a tu alrededor podrás encontrarlos. Tus relaciones son los verdaderos maestros que llegaron para mostrarte el camino paran aprender, crecer y trascender tus aparentes limitaciones.

Los límites marcan hasta dónde te sientes cómodo con una situación. Al traspasar ese límite, piensas que entras en un terreno de riesgo que podría atentar contra tu bienestar. Pero no es necesariamente así. Cuestiona tus límites, para animarte a despertar tu máximo potencial.

No es necesario cambiar toda tu vida, ella cambiará naturalmente cuando tus decisiones apoyen tu intención de vivir en paz.

Cada pensamiento, consciente o no, es un pedido que emites al universo. Cada uno de ellos busca manifestarse fuera de ti hasta convertirse en lo que llamas realidad.

Ábrete a nuevas posibilidades, hazte nuevas preguntas y recibirás nuevas respuestas.

No importa qué o a quién hayas elegido para limitarte en tu deseo de ser pleno y completamente feliz; hoy volver a elegir.

Transfórmate en tu propio héroe y declara tu independencia hoy.