que-seria-de-mi-sin-esta-historia

 
En los Spiritual Boot Camp, los retiros de uno o varios días que hacemos en diferentes puntos de Latinoamérica, uno de los momentos reveladores es cuando le pregunto al grupo ¿qué sería de ti sin esa historia?
 
Sus historias son las que han venido compartiendo con el grupo hasta ese momento, donde se sostienen las razones para sentirse como se sienten y que les vaya como les va. Y si bien eso ya pasó, pero el peso de esa historia sigue presente, por lo que las consecuencias las siguen viviendo. Aún cuando esa historia haya ocurrido en la niñez.
 
Cada uno va tomando conciencia cuanta energía le dedican, en el día a día, a sostener esa historia, hablando de ella, disculpándose por ella, tratando de esconderla, de superarla, intentando cambiarla, perdonándola y especulando sobre lo que pasó. Les pido que cada uno haga una lista de los pensamientos y emociones ligados a la historia, porque allí la sostienen. Pero, después de escucharlos, les pido que se imaginen, solo por un instante, que sería de ellos sin esa historia. Que fantaseen en esa posibilidad. ¿Qué estaría haciendo en este momento si su madre no hubiera hecho eso?, ¿Qué pensaría de si mismo si no hubieran abusado en su niñez?, ¿Que estarías haciendo si no hubiera nacido en esas condiciones económicas?
 
La primera vez que lo planteé, la sorpresa fue que lejos de escuchar una respuesta, hubo un silencio profundo y miradas un tanto perdidas. Se habían acabado las especulaciones, la conversación, el juego emocional que se va despertando cuando las contamos o cuando escuchamos las ajenas. Cuando nos piden que pensamos en nosotros mismo fuera de esa historia, es algo tan nuevo que aun no tiene contenido. La mayoría aun estamos en lo que pasó y construimos el presente con esa base antigua. Pero no imaginamos una nueva posibilidad porque no hemos dejado espacio para pensarla. Estamos demasiado ocupados en la historia.
 
Desde entonces, cada vez que dejo de hacer algo que es positivo para mí, que se siente bien, por alguna historia que lo justifica, me detengo y me pregunto ¿Que estaría haciendo sin esa historia? Y aparece un mundo de posibilidades que están cubiertas por el peso de lo que ya pasó.
 
El peso de nuestras historias no deja ver nuevas posibilidades en el presente. Nos condena a repetir. Pero ¿qué seriamos sin esa historia? Allí es donde comenzamos a ver las nuevas posibilidades.
 
(Del libro “Espiritualidad, para una vida más fácil, simple y abundante”)