[vc_row][vc_column][vc_column_text]¿Te has preguntado por qué hay semanas en las que sientes que hay mayor fluidez, que estás más consciente o que permaneces más tiempo en paz? ¿O semanas en las que estás más enfocado en lo que quieres, sin distraerte con lo que te molesta?

La respuesta es simple y está en la perseverancia. La perseverancia es lo que nos permite seguir en el camino que nos lleva hacia donde hemos puesto un punto de guía, sabiendo que puede haber nubes y tormentas, pero que son sólo parte del viaje, no su final.

Vale decir que el ego también ha creado su propia versión de la perseverancia. Y que es muy fácil distinguirla.

La perseverancia del ego se manifiesta caprichosa, impaciente y desmesurada, resultando pesada y frustrante.

Claro que esta es la versión preparada por la parte de ti que busca una buena razón para fracasar y justificarse poniendo la culpa afuera.

Por otro lado, cuando estamos conectados con La Zona, la perseverancia está llena de confianza, es constante, va más allá de las razones y sobre todo, ¡se siente bien!… eres feliz con lo que te está pasando aunque no lo entiendas, sabiendo que es parte del camino y no su final. De esta manera, ser perseverante se convierte en algo natural y no significa ningún esfuerzo.

Cuando creas tu realidad, tus intenciones son aparentemente más grandes de lo que tienes o haces en ese momento, por lo cual se convierten en un desafío.

Si bien esta es una verdad relativa, porque está fundamentada sólo en tu perspectiva, te ayuda a entender por qué surgen situaciones que parecen estar en contra de lo que quieres: debes acomodarte a esta nueva realidad, estás viviendo el contraste entre lo que dejas y lo que llega. Esto ocurrirá hasta que toda tu energía esté centrada en lo que realmente quieres.

En otras palabras: cuando construyes, levantas polvo. Y esas situaciones aparentemente adversas son el polvo de viejas paredes que te protegían; vetustos adornos que decoraron tu antigua casa y que, inevitablemente, caen o se mueven cuando decides volver a construir.

Y es posible que haya incomodidad emocional o física. La tentación es enojarse con el polvo y olvidarse de la creación.

Claro que es inevitable que puedas crear lo que quieras… siempre que lo puedas pensar y vibrar positivamente con ello. Pero también lo puedes demorar tanto tiempo como quieras, cada vez que luches con el polvo y desvíes tu atención del propósito que te puso en marcha.

Esta semana, marca un punto de guía, que no será un final, y mantente enfocado en él, sin demorarte en lo que te distraiga.

La perseverancia requiere tu disciplina para mantenerse viva. Y tú tienes todo para lograrlo, sólo necesitas alivianar excusas y ponerte en marcha.

TOMADO DE:

52 semanas para vivir en La Zona
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]