paso-a-paso
 
A veces, no es que no sepamos hacer algo. Pero no concluimos, o quizás ni siquiera lo comenzamos, porque esperamos hacerlo de golpe, todo junto, de la manera que debíamos, como nos habían dicho o como imaginábamos que se hacía. Lo cierto es que para concluir algo hay que ponerse en marcha. Y para ponerse en marcha, hay que dar el primer paso, sin necesidad de saber mucho más que dónde dar esa primera pisada, que generalmente es, hacia adelante.
 
Esto aplica a todo proyecto, incluso en nuestro trabajo personal. Tratamos de ser amorosos cuando no estamos tan listos para serlo, o muy positivos cuando aún estamos enredados en pensamientos de terror.
 
Salirnos de ese ideal y ser honestos con lo que podemos hacer en ese momento, no solo es suficiente, sino que en mi experiencia, ha sido lo más efectivo y único posible.
 
Preguntarme por ejemplo ¿cuál sería es la mejor manera en que puedo tratar a esta persona?, me saca del intento de ser amable cuando mi ego no hace más que buscar razones para llevarme a ser menos tolerante. O ¿cuál sería la mejor manera que tengo para abordar ésta situación?, me puede mover de un momento de negatividad a otro mejor, pero sin llegar a cruzarme al lado del optimismo de un solo salto.
 
Cuando queramos llegar a la meta, recordemos que primero hay que comenzar. Y para eso alcanza con ponernos en marcha.
 
Poco a poco.
 
Paso a paso.