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El Estrés hace que retumbe tu corazón, que respires más rápido y te sude la frente. Pero mientras que el estrés se ha convertido en el enemigo público de la salud, nuevos estudios sugieren que el estrés solo es malo si tú piensas que lo es. Esto nos lleva a identificar que existen dos tipos de estrés: Uno positivo y otro negativo.

Si bien el estrés en muchos casos puede ser negativo para tu salud, una cantidad adecuada del mismo puede generar en tu cuerpo el nivel óptimo de alerta, mejorando tu actividad cognitiva y de comportamiento. El estrés también ayuda al ser humano a superar una situación amenazante, “evaluada como tal o que pone a la defensiva ante un peligro, y ayuda al ser humano a sobrevivir, por el contrario, una actividad no deseada, desagradable, difícil y prolongada significa un estrés no saludable o nocivo, que podría generar depresión en la persona.

La investigación realizada por Kaufer y Elizabeth Kirby de la Universidad de Berkeley ha demostrado que el estrés agudo –el tipo de estrés de corta duración– prepara al cerebro para un mejor rendimiento. En estudios con mamíferos se comprobó que los eventos estresantes importantes pero breves hacen que las células madre del cerebro proliferen en nuevas células nerviosas que, dos semanas más tarde –cuando son completamente maduras– mejoran el rendimiento mental del animal.

Incluso la psicóloga y especialista Kelly McGonigal nos anima a ver el estrés de forma positiva. El estrés negativo ocurre cuando el individuo considera que la situación que enfrenta es amenazante, que supera los recursos de los que dispone para enfrentarla.

Por otro lado el estrés variará de acuerdo a las personas, de su percepción y de la forma en que interpretan las consecuencias de una situación determinada, “alguien puede enfrentarla con estrés positivo y otra con estrés negativo”.