el-amor-y-la-distancia

¿Es posible el amor a distancia? Esta es una pregunta recurrente entre quienes me hablan de sus relaciones. Y mi respuesta es clara, si hay amor, se crea un puente más allá de las distancias. Si solo es una relación en la que el amor apenas es un deseo, lo más probable es que no, que no se podrá sostener.

En las relaciones, cada quien construye su propio juego. Y si ese juego es compartido, funcionará la forma de relacionarnos que hayamos elegido. Por eso, ante todo, en una relación a distancia, ambos deben estar conscientes que tienen que encontrar puntos de encuentro donde lo físico no será frecuente y las experiencias serán vividas a partir de lo que nos contamos. Claro está que el propósito de estas relaciones debería ser provocar, en algún momento, el encuentro físico para permanecer ahí. Si ésta es una posibilidad real, el trabajo de crear ese encuentro también sumaría a la construcción de la relación.

Creo que, en estos días, se nos hace más fácil acercarnos porque alcanza con abrir el teléfono para tener al otro, con su mirada, haciéndose parte de su día.

He visto que la mayoría de las relaciones que han triunfado sobre el obstáculo de la distancia tenían algunos ingredientes en común: madurez, compromiso, una visión compartida hacia un futuro cercano y, sobre todo, confianza. Es muy difícil poder estar en paz si alguno de estos no está presente. Sobre todo la confianza. La ausencia le da poder a todos los fantasmas que la mente, y nuestros miedos, pueden crear.

¿Es posible una relación a distancia? Definitivamente sí. Si es una relación donde ambos se comprometen al trabajo del amor. Sino, incluso durmiendo al lado, podemos sentirnos en dos países diferentes.

El amor nos acerca. Siempre. Su ausencia nos hace sentir lejos, incluso tocándonos la piel.