Cuando Barbara Beskind vio en una entrevista de televisión a David Kelley, fundador de Ideo (Una de las empresas más exitosas de Silicon Valley), en la que hablaba de la importancia de contar con un equipo de diseño diverso, el sueño de Barbara empezó a vibrar. Pero Barbara con 90 años se enfrentaba a un conocido estereotipo de Silicon Valley, donde se dice que los 30 años significan el tope. Sin embargo, tras varias entrevistas Barbara Beskind impresionó a todos y derrumbó los prejuicios. Y finalmente aquella mujer que siempre soñó con ser diseñadora industrial, conseguiría el puesto.

La constancia de Barbara Beskind posee una particularidad, convirtió su “debilidad” en su fortaleza, ella ha visto el desarrollo de la energía nuclear, el surgimiento a toda escala de los automóviles, el fin del tranvía, la invención de la TV. A diferencia de muchos miembros del equipo ha visto el cambio, descenso y evolución de muchos inventos que fueron tendencia.

Sus compañeros de trabajo destacan de ella dos cualidades: su facilidad para experimentar cualquier idea por alocada que parezca y su lema, “mantenlo sencillo”, algo que, quizá sin saberlo, le acerca mucho a la doctrina sobre la que Steve Jobs construyó Apple, y para la cual Ideo, diseñó su primer mouse.

“Me retiré como cinco veces, pero es una vacuna que no me cura”, dice Bárbara, que en su juventud no podía ser inventora porque no se aceptaban mujeres para ese puesto de trabajo. Pero en Ideo la soñadora Beskind ha logrado entre sus más brillantes inventos, manijas para que las personas mayores puedan levantarse más rápido del sillón; una lente que facilita la lectura a personas con problemas de visión; bastones modificados que ayudan a caminar más rápido (y con más estilo).

“¿Cuál es mi secreto? Pues mi teléfono celular sólo puede recibir llamadas de emergencia, entonces siempre puedo estar concentrada en lo importante” Comenta Barbara Beskind finalmente. Quien es ejemplo de que para cumplir nuestros sueños, la edad no es un límite.