Pregunta: Tengo 25 años y normalmente soy la psicóloga de mis amigas, pero en este momento tengo dos situaciones en las cuales necesito una guía. Tengo una relación con un joven de 24 años, nos conocemos desde aún más jóvenes.  Él es una persona muy centrada y con muchas responsabilidades laborales, por lo que muchas veces, erróneamente, me adaptaba a su agenda y sus necesidades, algunas veces dejando de lado las mías. Fue una relación con altas y bajas, pero considero que basada en el respeto, familia, momentos buenos, etc. Luego, en mayo de este año, decide cortar la relación aduciendo que aún no soy la persona con la que se ve en un futuro para formar una familia. Yo lo celaba y buscaba en sus redes sociales qué hacía y qué no. Una cosa me llevó a otra, por la que terminamos.

 
Bevione: Poca gente es tan sensible como para escuchar su alma e irse. Es decir, pocos sienten que deben irse porque completaron el proceso con esa persona, en esa relación. Generalmente, cuando alguien se va de una relación o está evitándola, tiene que ver más  con sus miedos, sobretodo en estas primeras etapas. Te diría que o se cansó o se asustó. La historia narrada sería, más o menos, la siguiente: “Estaba en una relación con una persona con la que poco a poco nos fuimos conociendo, pero de pronto la empecé a celar y la empecé a perseguir, se asustó, se cansó y se fue”. Esa es tu versión.

 

P: Desde ese entonces fue un caos, la comunicación disminuyó, pero no se cortó del todo. Actualmente ya nos llevamos mejor, me ayuda en cada cosa que puede, no hay peleas. Pero, de igual forma, siento que él no concreta o no toma esta iniciativa, de dar más para iniciar del todo, o no es consciente. Estoy trabajando en mí. Ahora siento mucha más calma, estoy mucho más consciente de mis acciones. Y sé que debo activar mi receptividad femenina y no cargar la relación, pero no sé por dónde empezar o cómo debo actuar o si plantearle la situación.

 

B: Por un lado, dices ¨me quiero empezar a ocupar más de mí”, por otro lado estás buscando qué hacer con él. Y eso nos pasa mucho y por eso es bueno contarlo y aclararnos. Es decir “por un lado quiero soltar y por otro lado quiero ver cómo puedo tenerlo”. Si quieres soltar, no mires más al que quieres soltar. Yo no puedo de tratar de hacer algo que sea exactamente opuesto al propósito de esa acción. Es decir, si quieres realmente empezar a ocuparte de ti, ocúpate de ti y deja de ocuparte de él. Eso va a hacer que, al ocuparte de ti, lo sueltes a él. O sueltes las expectativas que tenías hacia él. Tus miedos, que te cuentan historias, dicen que si lo sueltas, es posible que se olvide de ti. Entonces, claro, cuesta soltar algo cuando el soltar no lo estamos haciendo para, de verdad, dejar ir a la persona sino para ver si al soltarlo le llamamos la atención y la persona se queda. Entonces, ¿qué es lo que se ve por debajo? Un pensamiento que dice que debes soltarlo como estrategia para tenerlo. ¡Que debes soltarlo como estrategia para tenerlo!

 

P:  Ya que hasta ahora hemos logrado llevarnos bien nuevamente y no quisiera volver a mi primera ansiedad por tener una relación. Siento que está muy seguro de mí, pero tampoco quisiera pasar tanto tiempo.

 

B: Yo siento que hay demasiada mente, demasiada estrategia. Una relación que requiere estrategias es entre dos países, entre dos empresas, entre dos socios comerciales. Pero cuando estamos involucrados en una relación en la que intentamos que fluya el amor, este amor que estamos buscando cuando estamos en una relación de pareja, no podemos tener tantas estrategias. Porque las estrategias son del ego y el ego no conoce el amor.  El ego conoce la manipulación, la herida, el dolor, el escape, el me quedo con precaución, la estrategia… Y eso ya lo has hecho y no te funcionó. Te voy a decir algo con el riesgo que tu mente lo tome como una estrategia: Según parece, la razón por la que él tomó distancia es porque de alguna manera se sentía perseguido, al celarlo y estar pendiente de lo que publicaba en las redes sociales. En la medida en que puedas ocuparte más de ti, es posible que él se vuelva a encantar de la relación. Al ocuparte de ti vas a poder darte lo que le estás pidiendo a él, que es cuidado, atención, compromiso, y el no sentirá eso como una responsabilidad. Seguramente lo hará, pero sin presión. El amor habita donde hay libertad.