abundancia-o-vivir-sin-miedos
 
La abundancia es la consecuencia de nuestra conexión espiritual y la carencia es la consecuencia de nuestra conexión con el ego.
 
Es posible que frente a mí tenga mi cuenta de banco que me dice un millón de dólares y… ¡vaya prosperidad! Pero mi ego lo lee y dice “Tengo que invertirlo, a cómo están las cosas esto no va a durar!” Allí no hay abundancia, solo hay dinero y un ego temeroso de perderlo.
 
Dentro de las creencias que tenemos arraigadas de nuestros antepasados, y que hacen a nuestra cultura, están “esto se acabara”, “no será́ suficiente” o “después de conseguirlo, no se volverá́ a repetir”, entre muchas otras que ustedes podrán descubrir con solo hablar de sus finanzas en una reunión de familia o con los amigos. Y es allí́ cuando seguimos confirmando las creencias, fortalecemos el ego y le vamos cerrando la puerta al espíritu.
 
Por otro lado puede que haya otra persona que no tiene ese millón de dólares en el banco, pero está sentado en una ciudad que le encanta, disfrutando de la tarde y la compañía de sus amigos. ¡Allí se está manifestando la abundancia!
 
No significa que tengamos que renunciar al dinero, sino aprender a disfrutar de lo que tenemos. Al disfrutar lo que tenemos, creamos más de lo mismo. Lo disfrutamos sin egoísmos, sin banalidad.
 
Por lo tanto, no tengo que lograr más abundancia. Lo que tengo que hacer es encontrar dónde tengo escondido el miedo, porque cuando lo remueva, la abundancia aparecerá. Y lo que remueve el miedo es el amor. A más miedo, menos abundancia. Más amor, más abundancia experimento.
 
¿Qué amor es el que necesito?
El que me doy y el que doy a los demás.
Cuando me levanto por la mañana, por ejemplo, me puedo preguntar ¿Qué pienso de ti?, ¿Qué pienso de este día? Y las respuestas me dirán si es energía del miedo o del amor la que estoy contactando.
 
Extracto del libro “Abundancia, vivir sin miedos”