Cuando sientas la abundancia en tu vida, la reconocerás como una sensación, no de posesión de algo, sino de ausencia de necesidades. Es un estado que alcanzarás naturalmente cuando estés conectado con tu espiritualidad.
Esta semana, cuando no sientas la abundancia, pregúntate en qué conflicto has puesto tu atención, y habrás dado el primer paso para reconocer lo que te acercará al equilibrio con tu espíritu.