Pregunta: Vengo de una familia disfuncional, llena de abandono. He repetido la historia de mis padres. He intentado por todos los medios cursos, afirmaciones y he tratado de dejar de vibrar en todo lo que aprendí desde que nací. Mi pregunta es ¿qué debo hacer para amarme?

Bevione: No siempre tenemos que cambiarlo todo. Tenemos que saber diferenciar lo que nos suma de lo que nos resta. No tenemos que bloquearnos y decir “No quiero ser más quien fui”, porque, además, estaríamos negándonos a nosotros mismos y eso es terrible. Se trata de, simplemente, saber que hay cosas que he recibido – de mis padres, de la sociedad – que me suman y otras que me restan. Y poder discernir para diferenciarlas. Y ese discernimiento que viene desde el corazón, desde lo interior, podré darme cuenta que lo que me pesa no es mío y lo que no me hace mucho sentido, pero se siente en paz es mío, es parte de quien soy, al menos en la versión más cercana a mi esencia en ese momento. Entonces, movámonos desde la pura razón para incluir el corazón para discernir con qué me quedo y qué quiero soltar.

P: ¿Qué debería hacer para vibrar de otra forma? Termino siempre siendo abandonada. ¿Cómo alguien puede amarse a sí misma? ¿Cómo me demuestro a mí misma que me amo? Hago lo que me gusta. Como lo que me gusta. Ayudo a otras personas. Pero sigo viviendo esas mismas historias. Parece que las personas que más ayudo terminan siendo las que peor se comportan conmigo. Yo no sé qué hacer. Le agradecería si pudiera ayudarme a tomar conciencia.

B: Cuando como lo que quiero, me atiendo y quiero, lo estás haciendo a nivel físico, honrando tu personalidad, pero no necesariamente tu esencia. Honrar nuestra esencia significa que vamos a un nivel más profundo. Y muchas veces, allí es donde habitan nuestros sueños, nuestros anhelos.

Yo te diría que bajes, un poquito, a la profundidad de tu ser y mires cuál es tu anhelo. No solamente tus deseos. Revisa cuál es tu anhelo. Qué es lo que, realmente, en los momentos de silencio aparece. Tiene que ver con algo un poquito más trascendente. Para qué sientes que estás aquí en la tierra. Porque qué sientes que estás habitando el lugar en donde habitas, en ese lugar, en esa familia… Conéctate con eso. Porque al no valorarte -no hablo físicamente, sino tu presencia en el mundo- generas que vengan personas que no puedan valorarte porque, en realidad, solo vemos afuera lo que nos hacemos por dentro a nosotros mismos. Lo que nos hacemos por dentro, nos lo hace el mundo por fuera.

Entonces conéctate otra vez con tu mejor sueño, lo más elevado que imaginas posible en ti, con la mejor idea que tengas que desde hace tiempo no le estás poniendo atención. Y en la medida en que comiences a atenderte en ese deseo profundo que es el anhelo, haciendo cosas para que eso que es tu mayor anhelo se convierta en realidad, te aseguro que no solamente vas a romper este lazo con el miedo, que genera estas experiencias en tu vida, sino que, además, te vas a alivianar de todo el mundo que a esta altura puede ser una carga, porque a veces cuando no hacemos lo que realmente somos nos empezamos a asfixiar con el mundo.

Nos queremos alejarnos del mundo porque nos molesta todo. Pero cuando, en vez de estar chiquitos y que el mundo se nos venga arriba, nos engrandecemos energéticamente porque empezamos a desplegar nuestras alas y a hacer lo que sentimos —no hablo solamente, insisto, con el cuerpo sino más profundamente en nuestra vida con propósito— la energía que emanamos es tanta que si anduviera alguna energía vibrando no muy parecida a nosotros no podría ni siquiera acercarse. De hecho, contagiaríamos a esa energía para que ella misma, también, pueda transformarse.

Como me pedías que te ayudara a tomar consciencia, justamente, ése ha sido mi propósito. No sugerirte una tarea, sino que tomes consciencia de dónde está lo que estás pidiendo. Y lo que estás pidiendo tiene que ver con volver a sintonizar con tu esencia y empezar a hacer aquello que va más allá de lo que te gusta, aquello que se siente en el fondo de tu ser. Quizás tiene forma de sueño o de anhelo o de un gran proyecto, por ponerlo de alguna manera. Es ese “algo” que sientes que ha estado vibrando muy dentro de ti y que es la razón por la que has nacido.